Historia de la Real, Ilustrísima, Muy Noble, Fervorosa y Antigua Hermandad del Rocío de Aznalcázar.
Las raíces rocieras de la villa de Aznalcázar se hunden en los albores del siglo XIX, cuando la devoción a la Reina de las Marismas comenzó a expandirse por el Aljarafe. Los frailes Mínimos del Convento de la Victoria (situado al final de la calle Diezmo) ya profesaban un hondo fervor a la Virgen; cada año esperaban a la Hermandad de Triana a su paso por el pueblo para ofrecerle flores de su propio huerto.
Aznalcázar, situada en una ruta estratégica hacia la aldea, ha visto pasar a peregrinos de Triana, Coria, Umbrete o Pilas desde tiempos inmemoriales. A principios del siglo XX surge una figura clave: el sacerdote aznalcaceño D. Francisco Colchero Navarro. En 1898 realizó un primer intento de fundar una hermandad y, en 1906, legó a la Romería una aportación decisiva: la incorporación del rezo del Santo Rosario en el recorrido de la Hermandad Matriz visitando a las filiales, conocido hoy como el “Rosario del Padre Colchero”.
En 1918 el pueblo de Aznalcázar aportó casi 100 pesetas para la Corona de Oro de la Coronación de la Santísima Virgen, lo que convierte a nuestro pueblo en una de las primeras y más generosas poblaciones adheridas a la Coronación de la Virgen del Rocío. Hubo un segundo intento de fundación en 1934, impulsado por D. Andrés Mora, el Comandante Alavedra y otros devotos, pero las circunstancias políticas de la época obligaron a desistir del empeño.
No fue hasta 1959 cuando el sueño se hizo realidad. Bajo el impulso de D. Ignacio Mora Colchero, quien cumplía así una promesa personal, un grupo de setenta personas se reunió en la sacristía de la Parroquia de San Pablo el 19 de enero de 1959, donde se aprobó la primera Junta de Gobierno. La Hermandad fue admitida como Filial número 31 de la Matriz de Almonte.
El primer Simpecado, de terciopelo burdeos y diseño de Ignacio Mora, fue bendecido el 28 de abril de 1959. La primera salida oficial tuvo lugar el 15 de mayo de 1959, con una carreta de madera de estilo gótico donada por la Hermandad de Espartinas y tirada por los bueyes Caminante y Piñonero.
En la romería de 1960, al discurrir por el paraje de Matas Gordas, los mulos que portaban la carreta se desbocaron. El templete quedó destrozado y el Simpecado cayó a tierra. En el accidente, la imagen del Niño se desprendió de su Madre, siendo hallado ileso entre los matorrales tras una angustiosa búsqueda. Aquel año, el Simpecado entró en la aldea a pie portado por sus hermanos, en un acto de fe que marcó la historia local.
Tras el incidente, en 1961 se estrenó una nueva carreta de metal plateado, diseñada por Ignacio Mora y realizada en los talleres de Orfebrería Marmolejo. Además, la Hermandad incorporó una imagen de la Virgen a tamaño natural, obra también de Ignacio Mora, considerada una de las réplicas más exactas de la Blanca Paloma y que hoy preside el Sagrario de la Parroquia de San Pablo.
La década de los 70 trajo la expansión de la corporación. En 1972 se adquirieron los terrenos en la Plaza Mayor de la aldea y el 31 de mayo de 1973 se bendijo la nueva Casa-Hermandad.
En 1984, con motivo del 25º aniversario, se estrenó la actual Carreta del Simpecado, obra de Jesús Domínguez. Aquel año fue especialmente recordado porque la Hermandad entró en el Rocío acompañada por su madrina, Triana, cuya comitiva contaba con la presencia de Su Majestad la Reina Doña Sofía y sus hijas, las Infantas Elena y Cristina.
En 1988 la Hermandad renovó su Simpecado, con bordados en oro de Piedad Muñoz (Albaida), respetando el diseño original de Ignacio Mora.
El 28 de enero de 1991 es otra fecha de oro: la Hermandad recibió el título de Real. S.A.R. D. Felipe de Borbón, entonces Príncipe de Asturias, aceptó el nombramiento de Hermano Mayor Honorario, siendo la primera vez que aceptaba tal distinción de una hermandad rociera.
Ese mismo año, el 28 de abril, se bendijo el Templete de la Virgen en el Vado del Quema, obra de Ignacio Mora e impulsado por el presidente Isidoro Cabello López. Este lugar es hoy un punto de referencia esencial para todas las hermandades que cruzan el Guadiamar. En 1999 se inauguró también la Casa-Hermandad en el propio pueblo de Aznalcázar.
La Hermandad ha seguido celebrando su fe con hitos recientes:
Evolución del camino: con el tiempo, el camino ha pasado de la carretera y la Raya Real a atravesar los pinares propios y vadear el Quema. El día de salida ha pasado del viernes al miércoles por la tarde, consolidando una identidad propia y un fervor que une a todo el pueblo.
Que la Santísima Virgen del Rocío siga bendiciendo a los rocieros de Aznalcázar en su eterno caminar.
A lo largo de estas décadas, la Hermandad ha sido guiada por:
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